
El peritaje lingüístico y de autoría textual es necesario cuando, además de la autoría, hay que estudiar el significado, la influencia del discurso, una amenaza, el carácter valorativo, los rasgos relativos a la reputación o la finalidad comunicativa del texto.
Qué se puede hacer
- reunir el texto controvertido y su contexto;
- seleccionar muestras comparables del supuesto autor;
- formular preguntas adecuadas para el perito;
- preparar un informe de especialista o una revisión.
Cómo distribuir las tareas de un estudio conjunto
La pregunta sobre qué significa un enunciado corresponde al análisis de su contenido. La pregunta sobre quién creó el texto requiere estudiar el discurso escrito y muestras de comparación adecuadas. Estas tareas pueden combinarse, pero el informe debe mostrar qué observaciones y métodos se han utilizado para cada una.
Por ejemplo, un tema común y una misma postura en dos publicaciones no demuestran que tengan un autor común. Para examinar esa hipótesis se estudian por separado los hábitos lingüísticos; después se comprueba si la similitud se explica por citas, por la edición o por condiciones compartidas de creación de los textos.
Qué comprobar en los materiales de partida
- Si las intervenciones propias están separadas de las reenviadas y las tomadas de otras fuentes.
- Si se han conservado los errores y las características de presentación sin que un corrector los haya modificado.
- Si se conoce la procedencia de cada texto de comparación.
- Si se ha dado por hecho de antemano que una cuenta de usuario corresponde a un autor identificado.
La conclusión general debe conservar las limitaciones de cada línea de investigación. La falta de material para comparar la autoría textual no puede compensarse con una interpretación segura del significado del mensaje.
Sobre el tema: ¿Se puede identificar al autor de un mensaje breve?